
A ti oh valiente caballero,
Que luchando la buena batalla ganaste esplendor,
Elevo a tus pies esta oda, fiel vencedor,
Brota ella de mi ser con mucho honor.
Arduas luchas reñiste,
Valerosas fueron tus obras,
Que aún las hordas empecinando tu muerte,
Conquistaste cada una de tus glorias.
Por pedregosas sendas calzó tu gozo,
Tu dichosa vida entregaste por amor,
El de pies dorados, te llaman mis ojos,
Pues tu camino recorriste,
No importó el dolor.
Saeta de fuego que corre de día,
Abrasado fuiste por llama incandescente,
Emergieron de tu árido cuerpo cenizas,
Renaciste, te cubriste de victoria.
Cae devota ante tus hazañas,
Incomparables éstas de contar,
Ayudadme oh memorias a levantar en pedestal,
Al inmortal guerrero que supo triunfar.
Perdurará por siempre,
Vivo y sempiterno tu recuerdo,
Proclamando en mis pensamientos,
Al campeador que en mi creo alguien nuevo.
Al de pies dorados.
Exuteban | jueves, diciembre 02, 2010 | | 1 Comentarios
Enajenación
Exuteban | miércoles, noviembre 24, 2010 | Profundidades, Prosa desde adentro, Ventana a otro mundo | 1 Comentarios
Cuando lo aparente torna evidente I: separación reencontrada.
Exuteban | lunes, noviembre 22, 2010 | Prosa desde adentro | 3 Comentarios

A escala de grises hiciste tu entrada,
Se vislumbraba en ti pequeño rastro de timidez,
Mas las cristalinas mieles robaron el protagonismo,
Entorpeciendo dulcemente las miradas de los inadvertidos.
Con inocente astucia,
Cual zorra en busca de uvas,
Arremetiste en mi vida cambiando todo,
Llevando cautiva y volitiva a mi alma,
Que aceptó la sólida aventura como el metal.
Mas lo aparente se hizo evidente,
Triste sollozó mi cuerpo al perderte,
Y con cólera maldije a quien nos separó.
Evidente fue, que, como daga destruyó cada lazo,
Fortuitamente logró su cometido.
Con sonrisa maliciosa,
Ver cada unión desplomada,
Fue deleite a sus deseos,
Engañosos éstos que ciegan la verdad.
Victoria segura a quien te llevó consigo,
Dejando las dolorosas palpitaciones,
Que al añorar tú recuerdo,
Punzaban hasta anular las fuerzas.
En milenios tornaron mis días,
Hasta que llegó la esperanza,
Esperanza de radiantes soles,
Iluminando al nublado,
Todo era ya claro.
Los lentes internos percibieron colores,
Que en tonos grisáceos se convierten,
Y como sueño iluminado,
Este tiempo me fue revelado,
Cuando nuestras voces se volverían a rozar,
Y ahora que contigo puedo estar
Solo deseo que ésto de a perdurar.
Eterna e inmutable nuestra amistad.

Soledad, soledad
Exuteban | domingo, octubre 10, 2010 | | 2 Comentarios

Presencias llegan, sombras ausentes,
Ni nube y montaña juntas ya están.
Soledad, Soledad, que vienes y vas,
Dejad ya los penitentes.
Labios de fuego azul que calientan la frialdad, ¿Me dejarás entrar?
Esperan los peregrinos gran redención mas no te dejas hallar.
Oscura damisela tu búsqueda terminará, Y los infortunios contigo llevarás.
Tu gloria quitarán, fémina de dolores, y olvidada serás.
Hay soledad, Soledad, que triste te vas,
Alegría tuviste y ya nada hay.
Tu belleza rota no sirve más.
Solo te queda ir a otro lugar.
Mucho daño hiciste, mas ahora solo te digo:
Suerte en tu viaje oh soledad.
Un postgrado en matrimonio
Exuteban | viernes, septiembre 03, 2010 | | 1 Comentarios
En una noche juntos, mi esposa me invitó a una cena romántica. Todo giraba alrededor de un tema: los postgrados. Esa noche me instó a realizar cosas nuevas. Por un momento pensé que no concluiríamos nuestra velada en cosas prohibidas...
En fin, logró lo que esperaba; me inscribí en una institución de estudios superiores. Mi postgrado es de biotecnología, y una de las materias en la cual me destaco es en cálculo.
Ella ha sido de gran ayuda: lava los platos y hace la cena; claro, como toda mujer, y así puedo estudiar. Se ha complicado tanto el cálculo que me toca quedarme estudiando hasta tarde en el Instituto; por lo menos, eso quiero creer...
...Mi matrimonio se ha arruinado, aunque ahora soy un gran biotécnico.
Le debo todo a mi esposa, sólo que fui un tonto al pensar que ella no conocería a mi maestra de cálculo, específicamente en nuestro rato libre.
¡Pudo haber sido peor! Por lo menos, sigo contando con una bella esposa...
Después de una llamada.
Exuteban | domingo, agosto 22, 2010 | Prosa desde adentro | 6 Comentarios
La llamada marcó un buen inicio, no paré de soñar tu voz.
Sonidos que retumban lo más profundo de mis sentidos.
Con sólo un susurro despiertan deseos escondidos,
Deseos sepultados porque ese amor es prohibido.
Vívidos amoríos de ancestral época,
Aquellos quienes osaron tenerlo gozaron de la desventura en la hoguera…
Te veo, anhelo tus palabras,
Invisible eres, pero te percibo con mis sensores,
Misteriosamente funcionan por fuertes latidos,
Aquellos que pensé descordinaban más de lo común.
Apresada estás, imposible es tenerte:
Tesoro por el que descendería a lo recóndito del submundo,
Dádiva por la cual escalaría a lo altísimo.
No puedo capturarte, mas si deleitarte.
¡Que tu voz se una con la mía!
¡Que el sincretismo de lugar a una nueva sensación!
Ven, te invito a degustarla.
Miles de sabores producto de la locura del amor,
Bien sabemos que hasta insípida eres.
El momento llegará de tener esa fórmula.
Cuando el sol anochezca y la luna asolee, juntas las dos desde el cenit.
Ahí, ansiosamente, te esperaré.
Encajará todo para descubrir lo que estaba oculto a mí,
Dará espacio a lo nuestro…
Años pasarán. La vejez recortará mis días,
Mientras los siglos pasan deleitaré mis oídos con tu voz.
Más allá de los males
Exuteban | martes, agosto 10, 2010 | Prosa desde adentro | 2 Comentarios

Producto del desamor, grande y sufrido.
El chillar de los flagelantes no ha de compararse al dolor de las llagas sangrantes de mi ser.
Las lágrimas no dejarán entrever la agonía de mi corazón
Y las bellas palabras no saciarán el hambre de el palpitante.
Existen muchos deseos: fantasías de los querellantes desalmados que buscan darle fin a su queja.
El profeta del no amor lanzó su última predicción: esto se acerca a su fin.
Solo deseo que al final podamos darle muerte al sollozo.
Y de todas las pesadumbres, aún queda mi último aliento, por lo menos dejará decir mis palabras finales.
Te lo digo con fuertes alaridos, que esto resuene por siempre: QUE TE AMO



